Al terminar el rodaje en el valle de Baliem, pasó
unas semanas en Manhattan y regresó de nuevo
a Papua, donde se hizo con un catamarán de 12
metros de eslora para almacenar lo que fuese
comprando con hachas.
Pero no pudo pagar por el destino, y su catamarán
encalló en aguas de ciénaga cuando estaba cruzando
la boca del río Eilanden.
Michael no quiso esperar ayuda y atándose dos latas
vacías de gasolina a la cintura, saltó al agua para
intentar alcanzar la orilla.
René Wassing,su compañero de aventura, le advirtió que aquello era una locura, pero
solamente pudo verlo nadar en linea recta hasta que tres puntos desaparecieron en el
horizonte, las dos latas y su cabeza.